Hasta pronto, Baires
A pesar de la respuesta que acabo de dejar en la anterior entrada, me han quedado ganas de lanzarme con otra nueva. Y es que hoy comienza una nueva etapa, y no quería dejar pasar más tiempo.
Y me han quedado algunas cosas que contar de bsas, como la excursión a Tigre, o lo de los cartoneros (blonde me cortó el rollo, je), o alguna otra cosa de la que me apetecía. Bueno, todo llegará.
Pero ahora estoy en Santiago del Estero, ciudad madre de ciudades, como dicen ellos. De aquí partieron conquistas hacia otros lugares allá por el mil quinientos y pico. Pero mi entrada en la provincia, por cierto, ha sido gloriosa. El micro ha parado en la estación de un pueblín llamado Pinto para desayunar, y he ido al baño, y como las condiciones higiénicas respondían a lo esperado, me he ido a colocar en la habitual posición para estos casos de gallina en el palo del gallinero (muy propio de un pollo, desde luego), y al poner la primera pata y comenzar a equilibrarme, la taza (y yo) nos hemos ido a tomar pol culo, nunca mejor dicho… La taza ha quedado hecha añicos y yo allí espatarrado admirando mi obra todavía resonando el eco del estruendo… Im-prezionante. Lástima no llevar la cámara. Además esto me ha servido para corroborar a la primera de cambio lo que me habían dicho acerca de la idiosincrasia de los Santiagueños: “verás, son muy tranquilos”. El tipo que estaba al cuidado del lugar, ni se ha acercado a ver que pasaba, ni ha preguntado en voz alta si estaba bien… nada. Cuando he salido a los pocos segundos del suceso, ahí estaba a un par de metros haciendo sus cosas como si nada hubiera sucedido. Por fin se ha decidido a acercarse a ver mi desastre y he estado explicándole la terrible experiencia de sentir cómo me hundía en la mierda… Lo he dejado con la ruina y me he ido con mis ganas a otra parte.
La sensación al llegar a Santiago me ha resultado curiosa; he recorrido algo más de 1000 kilómetros, como cruzar nuestro país, y miro el mapa y la distancia parece tan pequeña en la inmensidad de Argentina… Pero sí que se nota bastante el contraste con bsas. Supongo que a la capital le pasa como a otras tantas, que son mundos que no tienen mucho que ver con lo que es el país en sí. Por ej, las personas que me cruzo tienen la mayoría los rasgos que recuerdan que en este continente había unos habitantes antes de que ciertos individuos proclamaran que habían descubierto un nuevo mundo… Y también es chocante la sensación al pasear por sus calles, a pesar de que tiene más de 200.000 habitantes, me parece caminar por un pueblo de 20.000… es que el contraste con Buenos Aires es brutal.
Lo de la foto es anecdótico, creo, al menos es el único burro (de cuatro patas) que me he encontrado. Pero le he creído merecedor de foto.

Ahora me voy a ver si encuentro un garito para cenar, que como digo esto no es bsas y hoy, por ej, me he quedado sin comer; a las tres, que ha sido cuando lo he intentado, no he encontrado dónde hacerlo. En bsas podías comer a cualquier hora del día y de la noche. Lo de la cena, por ej. es tremendo. Nosotros en spain tenemos fama de cenar tarde, pero lo de bsas es otra historia. Si ya es viernes, puedes ir a un restaurante a las 2 de la madrugada y te dan de cenar sin ningún problema. Lo he hecho un par de noches. Más tarde no sé si aún te dan (o entre semana), simplemente es que mi necesidad de saciar el hambre no permitía tales experimentos.
Pues nada, que aquí comienza mi etapa turística. El noroeste me espera. Bueno, no sé si el me espera a mi, pero yo a él sí. Lo que también espero es que sigáis ahí acompañándome. Estar tan lejos y teneros tan cerca está siendo inolvidable.
2 de Noviembre, 2007 - 12:57
Tienes a la mitad de la redacción de La Vanguardia enganchada a tu blog después de la entrada de hoy. No sabes cómo nos hemos reído!!!!! Después les he enseñado fodos tuyas, así, espigado y altote, y todavía se han reído más al imaginarse la desproporción entre el water y el pollo. Estamos pensando en poner un link en la web de La Vanguardia para que los lectores sigan tus andanzas…. jejejeje!!!!
Bueno, a otra cosa. Tengo otra curiosidad… (lo del rito del apareamiento ya nos lo explicarás más adelante, cuando tengas tiempo de hacer un estudio de campo. Científico, claro). Si no recuerdo mal, eres vegetariano (la última vez que te invité a comer hace ya mil años recuerdo haberte hecho un estofado de calamares rellenos que religiosamente te comiste para después advertirme de sus gustos culinarios). ¿Cómo se viven estas desviaciones alimentarias a las dos de la madrugada? ¿Y en el país en general? Seguro que cuando leíste al Morigan haciendo la tortilla de patatas se te hizo la boca agua. Por cierto Ferran Adria, ¿triunfáste?
Os emplazo a todos a dejar el tema de amo/a de casa para el encuentro de bloqueros. Así podremos pegarnos tortas más a gusto.
Besos a todos
2 de Noviembre, 2007 - 17:52
Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo…
Ya ves, no estás tan lejos pibe. Otra curiosidad: De la provincia de Salta, limítrofe con la del Estero, era Eduardo Storni, director de orquesta, (y a la sazón familiar directo de la famosa “Alfonsina” Storni) que nos dirigió el Gloria de Vivaldi en los lejanos y felices años del coro de Madrid.
Creo que has hecho bien tirando hacia el noroeste; me da que hay más autenticidad, más argentinidad, por esas latitudes.
Ciertamente has tenido una entrada triunfal en la ciudad que, (gracias mr. Google), fundó en 1550 el capitán Juan Núñez del Prado con el nombre, entonces, de ciudad “Del Barco”). No aclaraste si tiraste de la cadena o utiizaste la piqueta para rematar la faena…
Bueno, JL, sigue escribiendo pero no rompas más loza o acabarás en la chirona del Estero a orillas de ese enorme río Dulce que se divisa desde el satélite googliano.
Supongo que tu clown particular habrá aterrizado con bien en la otra punta del mundo. ¿Hay allí cibercafés o cibercacaos?
Por cierto, unatoñi, deduzco que somos colegas de la cosa escribidora, ¿no es así? Hay que ver qué misteriosos caminos son estos de los blogs.
Besos blogueros
2 de Noviembre, 2007 - 18:12
A qué te refieres Chupillo??? A ver si vas a ser compañero de mesa y aún no me he enterado!!!!
2 de Noviembre, 2007 - 21:00
unatoñi y chupillo, yo os conozco a los dos, y os puedo asegurar que sois del mismo gremio. Ademas eso se nota a la legua en vuestro estilo, los escribis con elegancia y con dominio del lenguaje, que envidia !!!!
2 de Noviembre, 2007 - 21:04
Ah! me olvidaba, el esfuerzo culinario de ayer mereció la pena, y fui recompensado como un campeon.
2 de Noviembre, 2007 - 21:29
cómo te gusta tocar las pelotas, morigan.
jl, diosss, q han opinado tus compañeros del micro después de tu desastre durante el resto del camino? Habrás estado ancho ¿no? Q horror! “Eau de merde, by pueser”…
3 de Noviembre, 2007 - 0:48
Unatoñi, de mesa seguro que no. A menos que seas una
escribidora invisible. Ciertamente a veces noto como si
alguien me vigilase desde atrás… alguien que está de vuelta a
donde yo voy. ¿No serás tú, noia?
3 de Noviembre, 2007 - 2:30
Primero de todo, espero haber aclarado suficientemente las cosas en la anterior entrada…
Unatoñiiiii, ¿pero que me dices? Si un día te voy a ver a la redacción ya me imagino el descojono “ah, tú eres el que se cayó del water…”.
Lo del vegetarianismo… bueno, me confesaré, lo llevo de la siguiente manera: como sabía que en ciertas situaciones iba a ser agotador lo de dar explicaciones y montar el númerito, decidí que íba a adaptarme al medio y cuando se diera el caso y no hubiera otra opción, pues me comería lo que me dieran. Eso además me sirve de experimento existencial: valoro enormemente la libertad (o al menos la sensación de ella) y no me sienta nada bien verme atado a nada, y claro, lo más lamentable sería verme atado por mí mismo… Así que el volver a probar esos sabores lejanos me sirve para ponerme a prueba y saber así si el ser vegetariano me tiene atado contra mi voluntad o no. La solución, a la vuelta.
Sí chupillo, creo que la opción norte me va a sentar mucho mejor que la sur. La sur es, según cuentan, el desparrame paisajístico, una sucesión de visiones naturales bárbaras, inolvidables, pero no es lo que me llama más la atención en este momento. La opción norte, no exenta de bonitos paisajes creo, tiene la ventaja de descubrir a la otra Argentina, la más humilde y posiblemente la más numerosa aunque menos conocida, y lo vivido en Santiago que ahora contaré en la siguiente entrada, es una primera prueba de ello.
Ah, sí, Lapampa ya aterrizó en tierras africanas, en Maputo y ya debe ir camino a Mozambique, y sí que hay cyber porque me ha llegado un correo. Sería buenísimo si nos fuera contando cosas de esas tierras.
Aupaedurne, no entré al colectivo rebozado en mierda, diossses qué concepto tienes de mí… voy a pasar de pollo a chancho, ¿no?…
Sí, tengo el privilegio de contar en este blog con dos periodistas, lujazo, oyes.
Por cierto, chupillo, enigmático comentario este último tuyo…